Esta vez me
gustaría comenzar mi semanario situando al lector/a de mi blog, en las rutinas que se siguen en mi aula de 3
años. Para ello describo el horario estándar, que se modifica según los días de
la semana:
9,00-9,20h:
Llegada y acogida
9,20-10,00h:
Asamblea
10,00-11,00h:
Actividades mediante fichas
11,00-11,30h:
Juego (plastilina o cuentos)
11,30-12,00h:
Merienda
12,00-12,30h:
Juego libre (coches, muñecas, puzzles, animalitos…)
12,30-13,35h:
Recreo
13,35-13,45h: Beber
agua y recogida de pertenencias
13,50h: Salida
Hay que tener en
cuenta que los lunes y miércoles hay clase de inglés de 10,00-11,00h. Los
martes y jueves, después de la asamblea se hace unos 30 minutos de psicomotricidad.
Y los lunes de 11,15-11,45h viene una maestra nativa de inglés que realiza
diferentes actividades para el fomento de la lengua extranjera.
Me gustaría
seguir comentando que la metodología
que se lleva a cabo, se basa principalmente en tres libros de texto. Uno de
ellos está basado únicamente en las matemáticas, otro es globalizado (lenguaje
oral, entorno, grafomotricidad, lenguaje escrito, lógica-matemática, color, orientación
espacial, afectivo-social y música). Y el último es el libro dedicado a la
parte de inglés, que lo imparte una maestra especializada en dicha lengua.
Los libros se
trabajan de manera que la maestra explica la ficha correspondiente, recalcando
cómo se tiene que hacer y explicando varias veces para que todos los niños y
niñas lo comprendan. Seguidamente, se reparten los libros nombrado a cada
alumno. Ellos mismos buscan la página a realizar, aunque si les cuesta mucho
trabajo se les ayuda. A la misma vez se reparten los lápices o ceras
(dependiendo de la ficha) y realizan las tareas. Durante la realización se
supervisa y cuando terminan y se les da el visto bueno, guardan el libro en su
lugar correspondiente. A continuación muestro los libros de texto que se trabajan:
![]() |
| Libro de texto de matemáticas |
![]() |
| Libro de texto globalizado |
![]() |
| Libro de lengua extranjera (Inglés) |
Durante lo
realizado en la semana, tengo que destacar que hemos empezado a realizar el
regalo para el Día del Padre. Que consiste en una señal de tráfico de peligro,
en la que se estampan las dos manos del niño con diferente color y se le coloca
un cartel debajo que pone: “Este coche lo conduce mi Papá”. Como los niños aún
son muy pequeños, mi compañera y yo estamos realizando toda la señal para que únicamente
los niños plasmen sus manos. Así que todo tiene su proceso, y éste es el
nuestro:
Otro de los
aspectos destacables es el comportamiento de uno de los alumnos. Es un niño que
cada día viene con tristeza al colegio, y a fecha de hoy aún le cuesta
adaptarse. Realizada todas las tareas de clase, pero se le nota que lo hace
todo forzado como si no le quedase más remedio. Continuamente busca la
aprobación de las cosas buscándote con la mirada, se ríe forzosamente y apenas
se relaciona con los demás. En el recreo se aparte y no juega con nadie. Pero desde
que nos hemos dado cuenta mi compañera y yo, intentamos alegrarlo, hacerle reír
e incluso que se relacione con los demás. Y poco a poco intentamos que se tire
por el tobogán y empiece a jugar con algunos de sus compañeros. ¡Con esfuerzo,
conseguiremos resultados!
Además como ya va siendo habitual, en algún momento del día, uno de los niños, abre uno de los grifos del baño y deja correr el agua hasta que se pone todo lleno. Algunas de las veces o casi siempre, me he dado cuenta de su comportamiento e inmediatamente he acudido. Normalmente le pregunto: ¿Lo has hecho tú?, ¿Por qué? ¿En tu casa lo haces?...y seguidamente intento que entre en razón para que comprenda que eso no es correcto y así no vuelva ha repetirlo. Otras veces, cuando no me doy cuenta son los propios compañeros del niño los que me avisan de que ha vuelto a abrir el grifo y dejar el agua correr. Pero hoy, nada más llegar de casa, y en un momento de descuido ha ido al servicio y cuando me he dado cuenta otra vez de que el baño estaba lleno de agua e incluso aún estaba el niño ahí. Así que como normalmente se dice, lo he “pillado con las manos en la masa”. Le he regañado diciendo que eso no se hace y volviendo a preguntarle lo mismo de siempre, e intentando convencerle de que no lo vuelva hacer. Pues después de toda la mañana con normalidad, sobre la hora del recreo me ha avisado una niña diciendo que otra vez había hecho algo en el baño. Cuando me he acercado había tirado papel higiénico en el lavabo y había encendido el grifo, desbordándose el agua y el papel.
Mi reacción ha sido buscarlo por la clase, llevarlo al baño y preguntarle que si lo había hecho él. Su respuesta ha sido que “sí” y que lo ha hecho porque ha querido. Así que como he visto que dialogando no lo comprende, lo he sentado en su sitio y le he dicho que no se levantara hasta que yo se lo dijera porque su comportamiento no ha estado bien. Al principio se ha puesto a llorar pero con los minutos se ha ido tranquilizando y comprendiendo que debía de estar allí sentado por su mal comportamiento. Cuando han pasado unos minutos, me he acercado y le he vuelto a repetir que su comportamiento no estaba bien y que por ello estaba allí castigado y sentado. Pero que si no volvía a repetirlo podía levantarse y jugar con los demás.
Además como ya va siendo habitual, en algún momento del día, uno de los niños, abre uno de los grifos del baño y deja correr el agua hasta que se pone todo lleno. Algunas de las veces o casi siempre, me he dado cuenta de su comportamiento e inmediatamente he acudido. Normalmente le pregunto: ¿Lo has hecho tú?, ¿Por qué? ¿En tu casa lo haces?...y seguidamente intento que entre en razón para que comprenda que eso no es correcto y así no vuelva ha repetirlo. Otras veces, cuando no me doy cuenta son los propios compañeros del niño los que me avisan de que ha vuelto a abrir el grifo y dejar el agua correr. Pero hoy, nada más llegar de casa, y en un momento de descuido ha ido al servicio y cuando me he dado cuenta otra vez de que el baño estaba lleno de agua e incluso aún estaba el niño ahí. Así que como normalmente se dice, lo he “pillado con las manos en la masa”. Le he regañado diciendo que eso no se hace y volviendo a preguntarle lo mismo de siempre, e intentando convencerle de que no lo vuelva hacer. Pues después de toda la mañana con normalidad, sobre la hora del recreo me ha avisado una niña diciendo que otra vez había hecho algo en el baño. Cuando me he acercado había tirado papel higiénico en el lavabo y había encendido el grifo, desbordándose el agua y el papel.
Mi reacción ha sido buscarlo por la clase, llevarlo al baño y preguntarle que si lo había hecho él. Su respuesta ha sido que “sí” y que lo ha hecho porque ha querido. Así que como he visto que dialogando no lo comprende, lo he sentado en su sitio y le he dicho que no se levantara hasta que yo se lo dijera porque su comportamiento no ha estado bien. Al principio se ha puesto a llorar pero con los minutos se ha ido tranquilizando y comprendiendo que debía de estar allí sentado por su mal comportamiento. Cuando han pasado unos minutos, me he acercado y le he vuelto a repetir que su comportamiento no estaba bien y que por ello estaba allí castigado y sentado. Pero que si no volvía a repetirlo podía levantarse y jugar con los demás.
Y para terminar
me gustaría compartir lo que he observado mientras los niños y niñas jugaban
con la plastilina. Normalmente los niños dejan volar su imaginación y crean
cosas de todo tipo, pero me ha llamado realmente la atención lo que una de las
niñas ha realizado. Cuando me he acercado a preguntarle, me ha dicho que lo que
había realizado eran paraguas. Seguidamente le ha añadido lluvia y nubes. Otra
de las niñas ha simulado ponerse uñas pintadas con la misma plastilina. Mi asombro ha sido tal que no he podido pensar
en lo bueno y enriquecedor que es el juego
simbólico y lo que beneficia para el
aprendizaje y el desarrollo de la creatividad. Aquí las fotos que lo
demuestran:
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| Uñas pintadas |
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| Representación de nube, lluvia y paraguas |
¡En definitiva,
otra semana con éxito!
Fuente: texto y
fotografías de elaboración propia.











