martes, 17 de marzo de 2015

Semana del 11 al 18 de marzo de 2015

Esta vez me gustaría comenzar mi semanario situando al lector/a de mi blog, en las rutinas que se siguen en mi aula de 3 años. Para ello describo el horario estándar, que se modifica según los días de la semana:

9,00-9,20h: Llegada y acogida
9,20-10,00h: Asamblea
10,00-11,00h: Actividades mediante fichas
11,00-11,30h: Juego (plastilina o cuentos)
11,30-12,00h: Merienda
12,00-12,30h: Juego libre (coches, muñecas, puzzles, animalitos…)
12,30-13,35h: Recreo
13,35-13,45h: Beber agua y recogida de pertenencias
13,50h: Salida

Hay que tener en cuenta que los lunes y miércoles hay clase de inglés de 10,00-11,00h. Los martes y jueves, después de la asamblea se hace unos 30 minutos de psicomotricidad. Y los lunes de 11,15-11,45h viene una maestra nativa de inglés que realiza diferentes actividades para el fomento de la lengua extranjera.

Me gustaría seguir comentando que la metodología que se lleva a cabo, se basa principalmente en tres libros de texto. Uno de ellos está basado únicamente en las matemáticas, otro es globalizado (lenguaje oral, entorno, grafomotricidad, lenguaje escrito, lógica-matemática, color, orientación espacial, afectivo-social y música). Y el último es el libro dedicado a la parte de inglés, que lo imparte una maestra especializada en dicha lengua.
Los libros se trabajan de manera que la maestra explica la ficha correspondiente, recalcando cómo se tiene que hacer y explicando varias veces para que todos los niños y niñas lo comprendan. Seguidamente, se reparten los libros nombrado a cada alumno. Ellos mismos buscan la página a realizar, aunque si les cuesta mucho trabajo se les ayuda. A la misma vez se reparten los lápices o ceras (dependiendo de la ficha) y realizan las tareas. Durante la realización se supervisa y cuando terminan y se les da el visto bueno, guardan el libro en su lugar correspondiente. A continuación muestro los libros de texto que se trabajan:


Libro de texto de matemáticas
Libro de texto globalizado
Libro de lengua extranjera (Inglés)

Durante lo realizado en la semana, tengo que destacar que hemos empezado a realizar el regalo para el Día del Padre. Que consiste en una señal de tráfico de peligro, en la que se estampan las dos manos del niño con diferente color y se le coloca un cartel debajo que pone: “Este coche lo conduce mi Papá”. Como los niños aún son muy pequeños, mi compañera y yo estamos realizando toda la señal para que únicamente los niños plasmen sus manos. Así que todo tiene su proceso, y éste es el nuestro:













Otro de los aspectos destacables es el comportamiento de uno de los alumnos. Es un niño que cada día viene con tristeza al colegio, y a fecha de hoy aún le cuesta adaptarse. Realizada todas las tareas de clase, pero se le nota que lo hace todo forzado como si no le quedase más remedio. Continuamente busca la aprobación de las cosas buscándote con la mirada, se ríe forzosamente y apenas se relaciona con los demás. En el recreo se aparte y no juega con nadie. Pero desde que nos hemos dado cuenta mi compañera y yo, intentamos alegrarlo, hacerle reír e incluso que se relacione con los demás. Y poco a poco intentamos que se tire por el tobogán y empiece a jugar con algunos de sus compañeros. ¡Con esfuerzo, conseguiremos resultados!

Además como ya va siendo habitual, en algún momento del día, uno de los niños, abre uno de los grifos del baño y deja correr el agua hasta que se pone todo lleno. Algunas de las veces o casi siempre, me he dado cuenta de su comportamiento e inmediatamente he acudido. Normalmente le pregunto: ¿Lo has hecho tú?, ¿Por qué? ¿En tu casa lo haces?...y seguidamente intento que entre en razón para que comprenda que eso no es correcto y así no vuelva ha repetirlo. Otras veces, cuando no me doy cuenta son los propios compañeros del niño los que me avisan de que ha vuelto a abrir el grifo y dejar el agua correr. Pero hoy, nada más llegar de casa, y en un momento de descuido ha ido al servicio y cuando me he dado cuenta otra vez de que el baño estaba lleno de agua e incluso aún estaba el niño ahí. Así que como normalmente se dice, lo he “pillado con las manos en la masa”. Le he regañado diciendo que eso no se hace y volviendo a preguntarle lo mismo de siempre, e intentando convencerle de que no lo vuelva hacer. Pues después de toda la mañana con normalidad, sobre la hora del recreo me ha avisado una niña diciendo que otra vez  había hecho algo en el baño. Cuando me he acercado había tirado papel higiénico en el lavabo y había encendido el grifo, desbordándose el agua y el papel.
Mi reacción ha sido buscarlo por la clase, llevarlo al baño y preguntarle que si lo había hecho él. Su respuesta ha sido que “sí” y que lo ha hecho porque ha querido. Así que como he visto que dialogando no lo comprende, lo he sentado en su sitio y le he dicho que no se levantara hasta que yo se lo dijera porque su comportamiento no ha estado bien. Al principio se ha puesto a llorar pero con los minutos se ha ido tranquilizando y comprendiendo que debía de estar allí sentado por su mal comportamiento. Cuando han pasado unos minutos, me he acercado y le he vuelto a repetir que su comportamiento no estaba bien y que por ello estaba allí castigado y sentado. Pero que si no volvía a repetirlo podía levantarse y jugar con los demás.

Y para terminar me gustaría compartir lo que he observado mientras los niños y niñas jugaban con la plastilina. Normalmente los niños dejan volar su imaginación y crean cosas de todo tipo, pero me ha llamado realmente la atención lo que una de las niñas ha realizado. Cuando me he acercado a preguntarle, me ha dicho que lo que había realizado eran paraguas. Seguidamente le ha añadido lluvia y nubes. Otra de las niñas ha simulado ponerse uñas pintadas  con la misma plastilina. Mi asombro ha sido tal que no he podido pensar en lo bueno y enriquecedor que es el juego simbólico y  lo que beneficia para el aprendizaje y el desarrollo de la creatividad. Aquí las fotos que lo demuestran:


Uñas pintadas

Representación de nube, lluvia y paraguas


¡En definitiva, otra semana con éxito!



Fuente: texto y fotografías de elaboración propia.

Comportamiento en el aula y resolución de conflictos


www.cometelasopa.com

El manejo efectivo del aula aumenta las oportunidades de aprendizaje del alumnado. En el ámbito escolar es muy importante el aprendizaje académico, pero igual de importante, es el aprendizaje emocional y social del alumnado.  Pero ello se ve afectado por el incremento de inadecuados comportamientos dentro del aula.

Así, las conductas y comportamientos de los niños y niñas pueden tener su origen en tres aspectos que en mi parecer pueden ser esenciales:

  Factores individuales: temperamento, impulsividad, problemas de atención, inteligencia y habilidades socio-cognitivas.
  Factores familiares: estilos de crianza, conflictos familiares y familias desestructuradas, abuso infantil y padres antisociales.
 Factores contextuales: factores socioeconómicos, medios de comunicación y escuela.

Por ello, para crear un clima en el que tanto el maestro/a como el alumnado se encuentren cómodos y se realice un manejo adecuado del aula es necesario tener en cuenta:

   Organización física del aula que facilite la interacción entre maestro-alumnado, y mantenga las distracciones al mínimo.

  Crear un clima de clase efectivo, es decir: comunicando la aceptación y respeto mutuo, estableciendo una atmósfera formal sin amenazas, favoreciendo así el aprendizaje significativo y creando un ambiente en el que el alumnado se encuentre motivado y centrado en las tareas.

   Poner límites razonables a la conducta del estudiante, deben aprender que ciertos comportamientos no serán tolerados. Algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de establecer límites son: establecer pocas normas o reglas al principio del curso y revisar periódicamente el uso de reglas existentes. Todo lo anterior se realizaría de forma conjunta entre el maestro/a y los alumnos.

  Planear actividades que mantengan al alumnado en las tareas, planeándolas antes de tiempo, con materiales interesantes y variados que faciliten el aprendizaje y motiven al alumnado a querer aprender. Para asegurar esto se debe: comprobar que el alumnado siempre está ocupado y comprometido, elegir el material con un nivel académico adecuado, estructurar las tareas un mínimo y planear los periodos de transición en el día escolar (las salidas y entradas a clase, etc.).

   Controlar continuamente lo que están haciendo los niños y niñas, observando su comportamiento y estando alerta de cualquier cambio. Para ello, es necesario contar con las habilidades de observación y de registro del comportamiento que permiten al maestro/a, tanto detectar y resolver comportamientos inadecuados, como determinar si los objetivos se están alcanzando.

   Modificar estrategias instruccionales siempre que sea necesario. Es importante al comienzo del curso evaluar los conocimientos con los que cuenta el alumnado, para saber desde dónde hay que partir y detectar posibles problemas, diseñando actuaciones para evitar que éstos se mantengan o empeoren. Así mismo es importante realizar una evaluación continua para modificar dichas actuaciones cuando sea oportuno.

En mi aula de 3 años, hay conflictos continuamente que se intentan resolver de la mejor manera posible. Normalmente los conflictos que hay es que entre ellos se molestan, se pegan jugando, quieren el juguete del compañero, dejan el grifo abierto, no se quieren comer la merienda o no hacen caso a los adultos. 

Para resolver dichos conflictos se dialoga con ellos para que lo comprendan e intentar orientarlos hacia la conducta adecuada. Cuando eso falla, se recurre al castigo o al tiempo fuera. Que consiste en explicarles el motivo por el que van a ser castigados, dejarlos apartados durante un tiempo (entre 2-5 minutos), y volver a explicarles que la conducta que han realizado no es la adecuada y que tienen que intentar no volver a repetirla. Cuando lo comprenden se les deja que continúen con  la actividad que estaban realizando anteriormente. 

Si un conflicto se prolonga en el tiempo, lo mejor es avisar al niño/a de sus consecuencias. En ocasiones puede o no dar resultado, pero mi experiencia y la continuación reiterada consiguen que el niño/a no vuelva a repetir la inadecuada acción. 

Por ello es fundamental que como futuros docentes trabajemos en el aula con las emociones para que los niños y niñas aprendan a exteriorizarlas hacia los demás, evitando caer en los conflictos. Con sencillas y pegadizas canciones como las siguientes se puede conseguir:











Fuente: elaboración propia con temario de otras asignaturas.