La interculturalidad se refiere a la interacción entre culturas, de
una forma respetuosa, donde se concibe que ningún grupo cultural esté por
encima del otro, favoreciendo en todo momento la integración y convivencia entre culturas.
Así la educación
intercultural debe estar centrada en la diferencia y pluralidad cultural, dando
a los niños puntos de vista no racistas y favoreciendo la predisposición afectiva positiva hacia
personas de diferentes culturas.
Como docentes debemos
de ser capaces de convertir las diferencias culturales en puntos positivos
entre el alumnado para enriquecerse. Un enriquecimiento personal que les
favorezca en el día a día y en las relaciones sociales. Pero a su vez, debemos
ser capaces de encontrar puntos de encuentro que sean iguales o semejantes
entre las diferentes culturas.
Un recurso muy
utilizado para poder trabajar la interculturalidad en el aula es el cuento. Por
ello, el cuento de “ELMER” es fundamental para poder llegar a la conclusión de
que “Todos somos de diferentes colores,
pero todos tenemos el mismo corazón”. A continuación el cuento:
Sin ir más lejos la muerte afecta a todas las personas sin
distinción de sexo, raza o cultura. Por ello debemos hacer de este tema un
punto de partida para trabajar con niños
y niñas, independientemente de las diferencias culturales.
En este periodo del
desarrollo evolutivo los niños tienden a ser egocéntricos, predomina la
subjetividad y el pensamiento mágico y tienen una forma muy literal de
interpretar las cosas que suceden a su alrededor.
Los niños de estas
edades conciben la muerte como un estado temporal y reversible, que pueden
asemejarlo a dormir o a una forma de sueño, por lo que imaginan que la persona
que ha fallecido despertará o volverá en algún momento.
En esta etapa evolutiva no son todavía capaces
de comprender lo que significa el fin de las funciones vitales e imaginan que
la persona fallecida sigue viva de alguna manera y puede comer, pensar, hablar
y mirarnos desde donde esté.
A esta edad pueden
creer que la muerte o las enfermedades que causan la muerte son contagiosas y
que otras personas de su entorno también pueden morir. Esto se alterna con la
creencia de que sus padres y ellos mismos son eternos y nunca morirán. Todavía
no son capaces de comprender en su totalidad el concepto de universalidad de la
muerte.
¿Qué
podemos hacer y decir?
Lo más importante, es poder utilizar un
lenguaje claro, preciso y real a la hora de explicar todo lo que tenga que ver
con el hecho de morir o la noción de muerte.
En este periodo los
niños muestran mucha curiosidad por el lugar donde está y por cómo se encuentra
la persona que ha fallecido. Estas son algunas de sus preguntas más frecuentes:
- ¿Dónde está?- ¿Tiene frío, puede comer y beber? - ¿Puedo hablar con él o
ella? - ¿Cuándo vamos al cielo? - ¿Por qué no viene?
Es importante que
responder a estas preguntas con sinceridad y de la manera más concreta posible.
La mejor forma de saber lo que nuestros hijos o alumnos entienden sobre la
muerte es dialogar con ellos. Preguntarles qué piensan sobre ello nos servirá
para saber qué es lo que comprenden sobre lo sucedido, así como para
despejarles las dudas y preocupaciones que nos puedan plantear.
Los niños de estas
edades no necesitan recibir una explicación extensa o metafísica sobre la
muerte, pero sí debemos ofrecerles un conocimiento práctico y fundamentado en
hechos que les ayude a ir comprendiendo qué sucede, por qué sucede y cómo
reaccionamos ante la muerte.
Debemos ayudarles a
entender que la muerte es irreversible y que nunca volveremos a ver a las
personas que fallecen. También podemos explicarles, ante su duda de si nosotros
también vamos a morir, que lo haremos cuando seamos “muy, muy, muy mayores”. El
uso de múltiples “muy” implica que las personas suelen fallecer cuando son
ancianas, lo que implica que ellos ya serán personas “adultas”. Es una forma de
dar seguridad a su estado “niño”.
Si la muerte ha sido a
consecuencia de una enfermedad, también haremos hincapié en que las personas
mueren cuando están “muy, muy, muy enfermas” para diferenciar los niveles de
enfermedades y ayudarles a que comprendan que, cuando se está “malito”, no
suele existir riesgo de muerte.
A continuación dejo el enlace de una página en la que se recomiendan algunos cuentos y novelas infantiles para afrontar la pérdida y muerte:
Para finalizar dejo un video en el que se dan unos pequeños consejos para explicar la muerte a los niños:
Fuente: Parte del texto
extraído de:
http://www.fundacionmlc.org/web/uploads/media/default/0001/01/guia-duelo-infantil-fmlc.pdf
http://www.fundacionmlc.org/web/uploads/media/default/0001/01/guia-duelo-infantil-fmlc.pdf






