Si
hay un tiempo y un lugar de libertad en la vida de un colegio, ése es el patio
del recreo, y el recreo mismo. Dónde el mayor protagonista de este tiempo es el
juego.
El
juego es el acto más espontáneo de la infancia por el que el niño asimila sus
conocimientos, destrezas y conductas.
Cuando
un niño juega, está aprendiendo. Asimila roles y valores, y cuando juega con
otros se está centrando en cómo hacerlo, cuándo y con quién actuar, y cómo
hacer negociaciones con sus compañeros.
A
mi parecer, existen tres categorías básicas de los juegos; el libre, el
orientado y los juegos dirigidos:
El
juego
libre es individual y autónomo, donde los lugares y espacios son elegidos
por los sujetos (niños y niñas) y se desarrollan tanto en forma personal o con
los otros. Este tipo de juegos tiene un sentido espontáneo e imaginario y
cuando existen reglas son impuestas por los propios jugadores.
El
juego orientado son aquellas
actividades en las que los protagonistas de la selección y acción son los
mismos niños donde el maestro/a interviene sin ser el protagonista ni el
director de los mismos.
Los
juegos dirigidos tienen que ver con
actividades lúdicas organizadas por el maestro/a donde los niños y niñas ponen
a prueba nuevos aprendizajes, nuevas conductas y nuevas formas de actuar, y
donde el pensamiento estratégico está presente. Este tipo de juegos tienen como
cometido animar a los niños/as a la curiosidad por su propio cuerpo, a
descubrir sus posibilidades, a saber qué hacer y cómo resolverlo, a resolver
pequeños problemas y a organizar tácticas del juego.
En
mi aula de 3 años el recreo es el momento más esperado del día por niños y
niñas. Preguntas como: ¿Cuándo vamos a salir al patio? ¿Puedo coger la pelota
para jugar en el recreo?...
Ese
tipo de preguntas son indicios de que los niños y niñas aman jugar, necesitan
jugar y juegan para aprender. El juego en
sus diversas formas, ya sea libre o dirigido, desempeña la importante función
de estimular el crecimiento, encauzar la energía interna hacia la acción y
desarrollar la capacidad de iniciativa y de manejo frente a personas y cosas.
Por
ello, el recreo debe ser el lugar y el momento ideal para que niños y niñas
exterioricen todos sus sentimientos de manera que griten, corran, salten, se
peleen, investiguen…
En
cierta manera el recreo lo veo como el momento del día en el que el niño
desconecta y puede comportarse como él o ella desea por completo sin necesidad
de nada más. Es el momento en el que se siente libre y desinhibido para hacer
lo que le apetezca. Favoreciendo el desarrollo físico, afectivo, intelectual y
social.
El
juego libre es el que predomina en el patio de mi colegio, niños y niñas saltando, jugando en
pequeños grupos organizados por ellos mismos, gritando, jugando con piedras o
ramas que se encuentran de los árboles, montados en el columpio que preside el
recreo… aunque algunas ocasiones el juego orientado se hace presente por los
prácticos debido a que fomentamos que jueguen entre ellos, que hagan algún tipo
de mandato que nosotros les damos… En días de lluvia nos quedamos en el aula,
dedicando tiempo al juego libre, o ver alguna película o jugar con música de
fondo.
A
continuación muestro el resultado de que el juego libre es fundamental en la
etapa de Infantil ya que favorece la creatividad. Donde un grupo de niños se
puso durante estos días a pintar en el propio suelo del patio con unas piedras
que encontraron por allí:
En
conclusión, como futuros docentes debemos desarrollar y fomentar el juego en
nuestros alumnos para que puedan crear, imaginar, compartir, divertirse, crear
lazos de unión con sus compañeros y sobre todo ser felices jugando.
Por
ello, apuesto por la combinación del juego libre y dirigido. Es bueno el juego libre en edades tempranas
ya que el niño es capaz de conocer el entorno, experimentar nuevas sensaciones,
desarrollar la creatividad e imaginación… pero el juego dirigido también tiene
sus beneficios para adquirir nuevos conocimientos, conductas o formas de actuar
(juegos populares y tradicionales, gymkanas, canciones con movimientos…)
Aquí
algunas fotos del patio del centro, que incluye un tobogán con forma de casita,
neumáticos y alguna canasta de baloncesto:
Me gustaría compartir, una pequeña entrevista que se le hace a Tonucci, en la que habla de la importancia del juego. Favoreciendo el juego sin juguetes, ya que para jugar mucho y bien hay que tener muy pocos juguetes:
Fuente:
texto e imágenes de elaboración propia.






























